Aminatou Haidar
- Entrevista a Aminetu Haidar
- El mandela saharaui
- Ghalia Djimi
- Exposición Sahara
- Aminatu Haidar recibe premio
http://www.rfkmemorial.org, 16 de septiembre de 2008 - Washington DC. Aminatou Haidar será galardonada con el Premio de Derechos Humanos Robert F. Kennedy 2008 por su campaña en pro de la autodeterminación del Sahara Occidental y en contra de los abusos y desapariciones de prisioneros de conciencia por parte del gobierno marroquí. Muchas veces llamada la “Gandhi Saharaui”, la Sra. Haidar es uno de los más prominentes defensores de los derechos humanos del pueblo saharaui.
“Para mí, como individuo, el Premio de Derechos Humanos Robert F. Kennedy representa un gran honor. Como activista saharaui de los derechos humanos, lo considero un reconocimiento de que la causa del pueblo saharaui es justa y legítima y de que nuestra resistencia no violenta es noble y genuina, a pesar de los riesgos y la intimidación de las autoridades marroquíes,” dijo Aminatou Haidar. “El Premio de Derechos Humanos Robert F. Kennedy proveerá un apoyo constructivo a la lucha del pueblo saharaui por libertad y dignidad humana.”
“Felicito a Aminatou Haidar por recibir este honor. Todos los que creen en la democracia, en los derechos humanos, y en el imperio de la ley para las personas del Sahara Occidental están inspiradas pro su coraje extraordinario, dedicación y trabajo,” dijo el Senador Edward Kennedy. El Senador Kennedy ha sido un ferviente defensor del Sahara Occidental en el Senado estadounidense durante las dos últimas décadas.
La viuda de Robert F. Kennedy le otorgará el Premio de Derechos Humanos Robert F. Kennedy 2008 a la Sra. Haidar en una ceremonia pública auspiciada por el Senador Edward Kennedy la mañana del 13 de noviembre del presente año en el “Caucus Room” del Senado, en Washington D.C.
“Aminatou Haidar ha mostrado un coraje extraordinario y liderazgo heroico por los derechos humanos en el Sahara Occidental, uno de los rincones olvidados del mundo y la última colonia de África. Su lucha no violenta por la libertad y dignidad de su pueblo refleja el tipo de liderazgo que Robert Kennedy más admiraba, y que su hermano, Ted Kennedy, ha apoyado por mucho tiempo,” dijo John Shattuck, ex Secretario Asistente de Estado para la Democracia, Derechos Humanos y Trabajo, y presente Director de la “John F. Kennedy Library Foundation”, y juez del Premio de Derechos Humanos RFK.
Antes una colonia española, el Sahara Occidental ha estado bajo un estricto control militar por parte del Reino de Marruecos desde su invasión en 1975. La región ha experimentado un conflicto extendió entre la milicia marroquí y el grupo independentista saharaui, el Frente Polisario. En respuesta al rechazo por parte de la Corte Internacional de Justicia de los reclamos de soberanía marroquíes en la región, el Frente Polisario, en 1976, proclamó la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) como el gobierno legítimo en exilio del Sahara Occidental.
En 1988, el Reino de Marruecos y el Frente Polisario acordaron aclarar la disputa a través de un referéndum administrado por las Naciones Unidas, mismo que permitiría a las personas del Sahara Occidental escoger entre la independencia o la integración con Marruecos. El referéndum todavía no se ha llevado a cabo. Un cese al fuego por parte de la ONU ha estado presente desde 1991. En 2007, las Naciones Unidas comenzaron a facilitar pláticas de paz entre Marruecos y el Frente Polisario, pero se han estancado debido a desacuerdos en cuanto a quién puede participar en el referéndum potencial y en cuanto a si la independencia total es una opción para los saharauis.
La Sra. Haidar es parte de una generación joven de líderes saharauis que trabajan a través de medios no violentos para organizar demostraciones pacíficas en apoyo al referéndum y para denunciar los abusos a los derechos humanos por ambas partes del conflicto. Sus esfuerzos pacíficos han sido contestados con una mayor agresión y brutalidad policial. En 1987, a la edad de 21 años, la Sra. Haidar fue uno de los 700 protestantes pacíficos arrestados por participar en un rally en apoyo al referéndum. Más tarde, fue “desaparecida” sin cargo ni juicio alguno y fue mantenida en centros de detención secretos durante cuatro años, donde ella y otras 17 mujeres saharauis fueron torturadas. En 2005, la policía marroquí la detuvo y la golpeó tras otra demostración pacífica. Fue liberada después de 7 meses, gracias a la presión internacional ejercida por grupos como Amnistía Internacional y el Parlamento Europeo.
Desde entonces, la Sra. Haidar ha viajado por el mundo para exponer la mano dura militar de Marruecos y para abogar por el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación. Sus esfuerzos han ayudado a cambiar las tácticas violentas del gobierno marroquí para dispersar demostraciones pro-independencia. Desafortunadamente, la tortura y el acoso a los defensores saharauis de derechos humanos continua tras puertas cerradas.
“El Premio de Derechos Humanos Robert F. Kennedy no sólo reconoce a una valiente defensora de los derechos humanos, sino que también marca el comienzo de una sociedad a largo plazo entre la Sra. Haidar y el Centro RFK y nuestro compromiso de trabajar junto a ella para alcanzar el derecho a la autodeterminación para el pueblo saharaui,” dijo Monika Kalra, Directora del “RFK Memorial Center for Human Rights”.
Por 40 años, el “Robert F. Kennedy Memorial” ha trabajado por un mundo más pacífico y más justo. El Premio de Derechos Humanos Robert F. Kennedy fue establecido en 1984 para honrar a defensores valientes e innovadores de los derechos humanos alrededor del mundo. El premio se ha entregado ha 38 personas de 22 países. Incluye $30,000 dólares y apoyo legal y técnico a través de una sociedad con el “RFK Memorial Center for Human Rights”. Los galardonados son seleccionados por un panel independiente de expertos en derechos humanos, mismo que este año incluyó a: John Shattuck; Gay McDougall, Experto Independiente en Asuntos de Minorías en la ONU; el Embajador Bill vanden Heuvel, miembro de la junta del “RFK Memorial”; Makau Mutua, Rector de la Escuela de Leyes de Búfalo de la Universidad del Estado de Nueva York; y Sushma Raman, Presidente de “Southern California Grantmakers”.
"Hay que dejar paso a los amantes de la paz"
FERNANDO ÍÑIGUEZ 24/04/2008
Habla en voz muy baja. No quiere llamar la atención, pero no puede pasar inadvertida. La vistosa melfa estampada que luce y que la cubre de los pies a la cabeza choca hasta en un restaurante en el centro de Madrid que, con su decoración y comida, quiere evocar las jaimas y arenas del desierto africano. Aminetu Haidar nació en la ciudad de El Aaiún a finales de los sesenta cuando el Sáhara Occidental era todavía una provincia española. A pesar de su origen y cultura nómada, Aminetu evita acomodarse en la parte del restaurante donde las mesas están a ras del suelo. "Yo no he vivido en el desierto de forma continua, mis padres se quedaron en El Aaiún después de la Marcha Verde, pero buena parte de mi familia, igual que la mitad de mi pueblo, se tuvo que exiliar a los campamentos de refugiados que los saharauis levantamos en Argelia".
La dirigente saharaui pasó cuatro años en la 'cárcel negra' de El Aaiún Aminetu Haidar se sorprende en Madrid ante un plato de cuscús de cordero. "Ya no lo puedo tomar. Me encantaba, pero mi salud no me lo permite". Mientras come un tajín de pollo y verduras, relata el origen de sus males: en 1987 quiso acercarse a una delegación de la ONU que visitaba El Aaiún y la policía marroquí la sorprendió con un montón de panfletos. Fue detenida. Permaneció hasta 1991 en la cárcel negra de El Aaiún. Los tres primeros años, con los ojos vendados. En todo ese tiempo la dieron por desaparecida, ni su familia ni ninguna organización supieron nada de ella. Relata el horror con voz suave y tranquila y ha hecho de la resistencia pacífica el símbolo de la lucha de su pueblo. "Supe después que a muchos de los chicos que detuvieron conmigo les arrancaron las uñas; otros, murieron; a algunos les tuvieron varios días colgados y les azotaron".
Sin embargo, Haidar no esboza ni el más mínimo sentimiento de odio hacia los marroquíes que viven ahora en El Aaiún mezclados con la población autóctona. "De tantos años por el desierto, la cultura nómada de los saharauis se ha basado en tratar bien a los vecinos. Estamos en contra de la ocupación y nuestra oposición es hacia el régimen de Marruecos, no contra su pueblo, al que consideramos hermano y que no tiene la culpa de nada".
La columna vertebral hecha añicos, la vista disminuida, las costillas frágiles y una úlcera de estómago son las consecuencias físicas que aún perduran de las torturas. De las psicológicas y morales, habla con pudor, queriendo derivar su sufrimiento al de todo su pueblo.
Cumplidos ya los 40, tiene una hija, Hayad, de 15, y un hijo, Mohamed, de 13. Las emocionantes cartas que les escribía desde la cárcel en las que les describía mundos idílicos entre playas y palmeras para que ellos no perdieran la esperanza le valieron el apelativo de madre coraje saharaui. Aminetu Haidar está en Madrid para paliar en el hospital La Paz parte de las secuelas físicas de su lucha. Saboreando un vaso de té al final de la comida, del que dice que no sabe igual de bien que los que ella hace con todo el pausado ritual saharaui, se permite una llamada al mundo: "Hay que dejar paso ya a los amantes de la paz. Que nuestro caso sea una excepción".
El ´Mandela saharaui´ recibe otra paliza en zona ocupada
Fue golpeado por la Policía marroquí poco antes de que España le denegara el visado para viajar a Las Palmas
LA OPINIÓN | SANTA CRUZ DE TENERIFE Todo sucedió el pasado martes, aunque se supo hace pocos días, cuando el activista saharaui de Derechos Humanos y presidente del Comité Saharaui de Apoyo al Derecho de Autodeterminación (Cssaso), Premio Rafto 2002, Sidi Mohamed Daddach, se dirigía al Tribunal de Primera Instancia de El Aaiún, capital del Sáhara Occidental, para asistir a un juicio que se celebraba contra cinco jóvenes saharauis por defender pacíficamente el derecho a la independencia de su pueblo, según recuerda el mismo Daddach al Servicio de Comunicación Saharaui en Canarias.Antes de que Daddach, conocido como el Mandela norteafricano por ser el preso de conciencia saharaui que más tiempo ininterrumpido ha permanecido en las cárceles marroquíes (24 años), pudiera entrar en el Tribunal, cinco miembros de las fuerzas de seguridad marroquíes, tres de ellos parte de la cúpula policial de la ciudad, 'me insultaron, agredieron y amenazaron de muerte bajo la dirección del oficial Mohamed Hassani', denunció la víctima.
Daddach ya había recibido una paliza, denunciada por numerosos organismos internacionales de Derechos Humanos comoAmnistía Internacional, el pasado 17 de junio, cuando iba a dar la bienvenida a otro preso político saharaui liberado de prisión después de dos años de cautiverio, Brahim Sabbar.La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) le invitaba unos días después a la Conferencia Internacional de Juristas por el Sahara que se celebró en Las Palmas el 27 y 28 de junio, pero el cónsul español en Agadir, José María Rodríguez Coso, le denegó el visado alegando falta de documentación, lo que ha sido desmentido categóricamente por diversas fuentes y por él mismo.Poco después de que se produjera el altercado violento contra Daddach, los cinco jóvenes saharauis acusados, Omar Khnaibila, Bachir Jadda, Mohamed Bachir, Hasan Dah y Abdesalam Lumadi, entraban en la sala del tribunal gritando eslóganes a favor del derecho a la autodeterminación e independencia del Sahara Occidental.
Los cinco presos políticos saharauis declaraban ante tribunal que fueron 'objeto de tortura por parte de la policía marroquí en El Aaiún a causa de su participación en manifestaciones pacíficas y a sus ideas políticas a favor de la independencia del Sahara Occidental' y uno de ellos, Lumadi, denunciaba haber sido 'violado con una botella de cristal por agentes de la policía marroquí que aún se encuentran en la ciudad', pidiendo al tribunal que 'investigue el asunto para que los responsables sean enjuiciados por el crimen que cometieron', asegura el Colectivo de Defensores Saharauis de Derechos Humanos (Codesa) en un comunicado al que ha tenido acceso Scsc.En la sala del tribunal estuvieron presentes cinco observadores españoles, dos del Consejo General de la Abogacía Española y tres del Observatorio de Derechos Humanos de Badajoz.
El tribunal marroquí de Apelación de Segunda Instancia en El Aaiún, 'haciendo caso omiso a las declaraciones de los reclusos y de los argumentos de la defensa', ratificó la pena de 10 meses de prisión firme a cada uno de los cinco presos políticos saharauis. Sobre la negativa a acudir a Las Palmas, explicó Sidi Mohamed Daddach: 'Sólo puedo decir que se presentaron todos los documentos necesarios y que incluían la solicitud oficial y el respaldo de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado. Además, he sido reconocido ante todas las instancias y de forma oficial como activista de Derechos Humanos por organizaciones tan serias y con tanta credibilidad como Amnistía Internacional.
El rechazo a mi solicitud de visado no tiene base y me siento muy dolido'.Prohibidos los testimonios de la represiónEfeEl Tribunal de Primera Instancia de Rabat ordenó el viernes la suspensión temporal de la publicación por parte del semanario Al Hayat al Yadida de testimonios relacionados con los años de represión bajo el reinado de Hasán II. El director del semanario, Mohamed Hafid, fue juzgado por este tribunal por una querella presentada por el Consejo Consultivo de Derechos Humanos (CCDH), para impedir la publicación de testimonios recogidos por la Instancia Equidad y Reconciliación (IER) sobre el asesinato, en 1965 en París, del líder socialista marroquí Mehdi Benbarka.
El tribunal pidió al semanario, en la persona de su director de publicación, suspender la publicación bajo la amenaza de una multa de 500 dirhams (unos 45 euros) por cada día de retraso. La querella fue presentada por el presidente del consejo, Ahmed Herzeni, que consideró ilegal la publicación de esos testimonios, tutelados por el CCDH, por la falta de leyes en Marruecos que traten de la utilización de archivos. Dichos testimonios fueron recogidos por la IER, que fue creada para investigar la situación en materia de derechos humanos desde 1956 hasta 1999 y que entregó al rey Mohamed VI, el pasado 16 de diciembre 2006, un informe de más de 700 páginas sobre la represión en dicho periodo. Otro diario, 'Al Yarida al Ula', fue juzgado por este mismo tribunal a raíz de una querella del presidente del CCDH, por publicar testimonios sobre le represión de los saharauis, en la época de Hasán II.A 'Al Yarida al Ula' le fue impedido por ese tribunal publicar los testimonios y fue obligado a devolver los documentos al CCDH.
También puedes descargar algunas noticias relevantes de acontecimientos ocurridos en la Zona Ocupada:
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Mueren dos estudiantes saharauis atropellados durante sentada |
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La activista saharaui, Sultana Jaya se recupera de lesiones causadas por policías marroquíes |
27-11-08 CANARIAS24HORAS.COM
“Sultana Jaya: “Podemos resistir cien años, nunca nos van a doblegar”
El Congreso reclama "una solución urgente, justa y definitiva" para el Sahara
Djimi, que hizo estas declaraciones tras visitar el Parlamento de Canarias, reconoció que la sociedad española "está de nuestro lado" pero ahora el que debe actuar ha de ser el Estado español.
DENUNCIAS
La activista saharaui, nacida en Agadir en 1961, se mostró muy feliz de estar en la Cámara regional porque "aquí se puede denunciar la violación contra los derechos humanos de la población saharaui en el territorio ocupado".
Ghalia Djimi recordó que es vicepresidenta de la Asociación Saharaui de Víctimas de Violaciones Graves cometidas por Marruecos (ASVDH) pues "estuve desaparecida durante más de tres años" y es miembro del Comité de familiares de desaparecidos ya que su madre se encuentra en paradero desconocido desde 1984 "y su destino no se sabe como el de muchos cientos de saharauis", puntualizó.
Djimi apuntó que su historia muestra la preocupante situación de los derechos humanos en esta zona de África. "Los saharauis no pueden manifestarse cuando quieren ni reclamar sus derechos fundamentales, sobre todo el derecho de la autodeterminación", añadió.
Así, precisó que en la actualidad hay presos políticos saharauis en cárceles marroquís, El Aaiún, por el hecho de reclamar la autodeterminación de El Sahara.
Criticó la activista saharaui que el Reino Alauí no reconozca a las asociaciones de derechos humanos como la ASVDH "a pesar de que tenemos un juicio de favor de un tribunal de Agadir, pero las autoridades locales no reconocen este juicio", dijo.
Finalmente, animó a la gente saharaui a que se exprese y a que trabaje "en este lado: a favor de los derechos humanos", concluyó.
GHALIA DJIMI
Ghalia Djimi nació en Agadir (Marruecos),el 28 de mayo de 1961. Está casada, es madre de cinco hijos y técnica de agricultura. Es hija de una familia saharaui, refugiada en Marruecos desde los años 40. Pertenece a una familia nacionalista con gran conciencia del problema político saharaui y que desde siempre ha acogido y asilado en sus casas a los muchos saharauis que visitaban Marruecos por la razón que fuera.
Esta actitud despertó en Ghalia una clara concienciación del problema político de su pueblo, convirtiéndose desde sus primeros años en una joven defensora de la justa causa del pueblo saharaui.
Ghalia inició su militancia activa en El Aaiún, capital del Sahara occidental en 1986, unida a otros familiares de desaparecidos saharauis. Durante su vida ha sufrido una permanente represión y persecución de las fuerzas "invasoras".
Exposición 'Sáhara. Siempre lucha, siempre resistencia'
ACN Press
CANARIAS 24 HORAS martes, 25 de noviembre de 2008
Según informa el Cabildo a través de un comunicado, la mayoría de las imágenes de esta muestra fueron tomadas en el barrio de Farsía y en ellas la figura de la mujer tiene una relevancia notable. "Este hecho es una herencia de la guerra contra los ‘ocupantes', pero también un rasgo distintivo de la sociedad saharaui, donde la mujer tiene su propia voz, está organizada y puede decidir sobre su vida", explica.
Las otras columnas vertebrales de los saharauis, la infancia y la juventud, dejan al descubierto en sus caras retratadas en la muestra, "el hartazgo por una ‘injusticia' que dura 33 años, así como la dignidad de un pueblo que no claudica. Un pueblo que resiste y lucha como aprendieron de sus mayores".
Junto a ellos, la solidaridad de otros pueblos como Canarias, Cuba o Argelia, que quieren que el futuro de los saharauis pase por "la autodeterminación, la recuperación de los recursos naturales y en general la soberanía plena".





