¿Un nuevo rumbo para el pueblo saharaui?, (21/07/2016)

Por : Jazmin Vergara 

Internacionalistas 21

En ocasiones previas he escrito sobre la cultura e historia de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). La RASD es uno de los territorios no autónomos en lista de las Naciones Unidas que se encuentra en la parte noroeste del continente africano rodeada por Marruecos en el norte, Argelia en el este y Mauritania en el sureste. Este territorio pertenece en esa reducida lista pues hasta la fecha se encuentra bajo la administración de potencias coloniales y no ha logrado obtener su independencia y autonomía plena como gran parte de las antiguas provincias.

En 1920 el territorio se constituyó como colonia española en el Protectorado del Río de Oro y en 1957 se convirtió en una provincia de España. Diez años más tarde su independencia fue planteada por la ONU a España. No obstante, en 1976 después de la retirada de España fue ocupada ilegalmente por Marruecos y Mauritania. Poco tiempo después, Mauritania se retiró y reconoció al Frente Polisario, movimiento con el fin de terminar la ocupación marroquí y conseguir la autodeterminación del pueblo saharaui. Sin embargo, hasta la fecha Marruecos ocupa el territorio que aun no ha sido liberado por los saharauis.

Los que me siguen en las redes sociales sabrán que un par de meses atrás tuve la fortuna de realizar un viaje a los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf, Argelia con el fin de poder conocer a primera mano su forma de vida y necesidades.

Temo que mis palabras no serán suficientes para poder transmitir la maravillosa experiencia que fue vivir unos días en los campamentos. El pueblo saharaui es singular y estoy segura que no soy la única persona que lo piensa. Desde que llegué pude percibir la maravillosa energía que tienen.

A pesar de encontrarse en situaciones desfavorables, son personas amorosas y llenas de esperanza. Cuarenta años de una desgastante lucha por su territorio no han logrado disminuir su fuerza para trabajar diariamente por su autodeterminación.

Pero como bien dijo Napoleón Bonaparte “Un líder es un negociador de esperanzas”. El liderazgo de los principales actores en el movimiento de liberación ha sido fundamental para que la esperanza del pueblo saharaui de recuperar su territorio y de tener un mejor mañana, siga presente.

Para los saharahuis, Mohamed Abdelaziz, presidente de la República Árabe Saharahui llevaba la batuta de la esperanza del pueblo. Su labor y compromiso brindaba tranquilidad y motivación al pueblo saharaui. Su buen liderazgo ha sido clave para que se busque la recuperación a través de medios pacíficos y con legalidad internacional.

El pasado 31 de mayo el pueblo saharaui tuvo una enorme pérdida con el fallecimiento de su benélovo líder. Alrededor del mundo se recibieron muestras de solidaridad y  condolencias por el deceso de ésta figura esencial para el movimiento de independencia, quien a sus 68 años de edad perdió una larga batalla contra el cáncer. Presidentes de naciones, organizaciones políticas, partidos y simpatizantes con la causa saharaui fueron empáticos con el pueblo que estaba de luto.

Abdelaziz es considerado como un actor histórico en la RASD. Desde 1968 tomó parte en la fundación del primer movimiento con lucha armada contra el colonialismo de España y fue uno de los fundadores en 1973 de lo que hoy se conoce como el Frente Polisario. A partir de 1976 asumió el cargo de Secretario General del mismo y fue electo como presidente de la República Árabe Saharahui. Dichos cargos los mantuvo con la reelección en ocho comicios consecutivos hasta su muerte.

El expresidente fue un político estratégico que condujo durante su mandato al Frente Polisario y a la RASD hacia un compromiso político con la legalidad internacional, respaldado especialmente por el plan de Naciones Unidas. Durante los últimos 25 años demostró su apego por resolver el conflicto por la vía diplomática. De igual manera, a través de su liderazgo fomentó que se cambiara la orientación inicial del Polisario que era moderadamente socialista hacia los principios de una democracia occidental multipartidista y con economía de mercado. Esto con el fin de ser un país más empático con los países occidentales. Y a pesar de que los grandes esfuerzos de este carismático líder y los demás representantes han llevado a recibir apoyo y el reconocimiento de la RASD por numerosos países, especialmente en África y Latinoamérica, naciones como Estados Unidos siguen sin apoyar la solución del conflicto.

En pocas palabras, el liderazgo de Abdelaziz fue una pieza fundamental para todo lo que se ha logrado por la RASD y la persistencia de buscar una resolución pacífica.

Ahora que han pasado los 40 días después de su fallecimiento el pueblo ha elegido democráticamente un nuevo líder. El pasado 9 de julio Brahim Gali fue electo como el nuevo Secretario General del Frente Polisario y Presidente de la República Árabe Saharaui Democrática.

Al igual que Mohamed Abdelaziz, es una figura histórica de la lucha por la autodeterminación saharaui.  Su trayectoria política como Ministro de Defensa, embajador, y representante en el exterior de la RASD, lo postula como un prometedor candidato. Sus discursos hasta el momento han sido afines a la línea política que se llevaba anteriormente lo cual nos habla de una continuidad por vías pacificas.
Hasta ahora la transición ha sido con una estabilidad política interna. Los nuevos retos para la RASD serán el reforzar las relaciones exteriores de los saharauis, seguir buscando apoyo de parte de la comunidad internacional y continuar la exigencia por un referéndum de autodeterminación en el Sahara Occidental.

No obstante, es un cambio político importante que junto con una serie de eventos podrían definir un nuevo rumbo en la lucha de autodeterminación para el pueblo saharaui. Uno de estos eventos, y el más significativo, es la reciente tensión creada tras la visita a los campamentos del Secretario General de la ONU, Ban Ki-Moon en marzo que llevó a la retirada por parte de Marruecos de la mayoría de los miembros civiles de la misión de la ONU encargada de la organización del referéndum sobre la independencia (Minurso). El Consejo de Seguridad de la ONU ha exhortado a Marruecos a reincorporar a todos los miembros de la misión antes el 30 de julio. Sin embargo, el que Marruecos se niegue a hacerlo significará una desestabilización a la trayectoria por el medio pacífico que se ha logrado hasta ahora.

Otra posible desviación es la creciente desconfianza de las nuevas generaciones saharauis hacia la solución del conflicto con legalidad internacional. Durante mi estancia y a lo largo de las entrevistas que hice pude percibir que existe cierta inquietud por parte de la juventud hacia las medidas que se han tomado para recuperar el territorio. Es entendible que las generaciones que no vivieron las tragedias de la lucha armada cuestionen si la vía pacífica es la correcta después de tanto tiempo sin respuestas. No obstante, en lo personal creo que es sorprendente cómo la educación en el hogar y en los centros académicos inculcan las vías pacíficas y éstas sigan siendo la primera opción para el pueblo saharaui.

Por ahora, y durante los siguientes diez días, solamente nos podemos alegrar de que se llevó a cabo una elección democrática de manera exitosa y esperar que se cumpla el plazo estipulado por el Consejo de Seguridad para poder considerar las opciones que podrá tomar el pueblo saharaui bajo su nuevo líder. ¿Podrán seguir por la vía pacífica? ¿Se verán obligados a tomar otras medidas? ¿Será un nuevo rumbo?